lunes, 22 de abril de 2024

59. Cristóbal Ramos en Almendral (Badajoz): santa María Magdalena.

 

Una obra segura del escultor Cristóbal Ramos en Almendral (Badajoz): santa María Magdalena (1760).


© Pedro Castellanos
22 de abril de 2024


Cristóbal Ramos Tello (1725-1799) nació y murió en Sevilla; era hijo del también escultor sevillano Juan Isidoro Ramos y de Beatriz Victorina Tello. Fue uno de los últimos escultores barrocos de la escuela sevillana, junto a José Montes de Oca (ca. 1683-1754) o Benito de Hita y Castillo (1714-1784), entre otros. De la numerosa obra que se le atribuye, ahora podemos citar esta Magdalena penitente de la localidad pacense de Almendral. Se encuentra en el retablo del altar mayor de la parroquia a la que da nombre, Santa María Magdalena, de estilo gótico y mudéjar (siglos XIV-XV). El retablo actual fue obra del afamado maestro tallista de Jerez de los Caballeros (Badajoz) Juan Ramos de Castro (1694-1759). El contrato se firmó por el tallista el 8 de diciembre de 1758 con el entonces párroco y mayordomo de la fábrica, Juan Álvarez Baldovino (1). Lo realizaría en madera de Castilla o Flandes (pino) y cedro. El precio sería de 6.500 reales de vellón. De tres calles y dos cuerpos con estípites, posee las pinturas de la Inmaculada, san Juan Bautista, el apóstol san Bartolomé, san Luis rey de Francia y san Ignacio de Loyola. Debía estar completamente concluido en la Semana Santa de 1760. Sin embargo, Juan Ramos de Castro no lo pudo terminar, pues falleció en Jerez de los Caballeros el 31 de mayo de 1759, con unos 65 años de edad. El entierro se realizó el día siguiente, primero de junio: «Juan Ramos de Castro. El día primero de junio de el año de mil setecientos cincuenta y nueve, salió la cruz de esta parroquial de Señora Santa Catalina a la de el Señor San Bartolomé, a el entierro de Juan Ramos de Castro. Llevó la fábrica cinco reales i medio i lo firmé». Da a entender que era parroquiano de Santa Catalina y se enterró en la de San Bartolomé, patrón de la villa. Seguramente acabarían el retablo sus oficiales y su propio yerno, el tallista Agustín Núñez Barrero (fall. en 1769). Bajo la hornacina de la santa, a la que se puede acceder por escaleras laterales, está el manifestador que figura en el contrato.


La pista sobre la autoría de la santa, con un pequeño error, aparece curiosamente en un libro de bautismos de la parroquia de la Magdalena de Almendral (2):

La patrona santa María Magna. En la villa de Almendral, día doce de agosto, año de mil setecientos y sesenta, llegó la ymagen de santa María Magna de la ziudad de Sevilla, la que vino a esta dicha villa en un carro, por ser de peso. Y al mismo tiempo, tan perfecta, que se discurrió que no podría llegar sino en el modo dicho; fue el artífice de esta ymagen Juan Ramos, mui célebre escultor; y para que conste, lo firmo. Alml, Agosto, 12 de 1760=. Dn. Luis Álvarez Baldovino.



La primera pista es que el párroco, Luis Álvarez Baldovino, que debe ser el mismo que firmó el contrato del retablo en 1758 como Juan Álvarez Baldovino, comete el error de confundir al autor del retablo, Juan Ramos, con el que sería el escultor de la imagen de la Magdalena, Cristóbal Ramos. ¿Había algún parentesco familiar entre el escultor Cristóbal Ramos Tello y el entallador Juan Ramos de Castro? Es posible, pero, de momento, no lo sabemos. Era normal que el tallista encargase la imagen al propio escultor, sin que el párroco lo llegase a conocer. Así lo podemos ver en el retablo que el tallista Blas de Escobar talló para el entonces altar mayor de la catedral de Badajoz, cuyas tallas exentas y el Padre Eterno del ático son, seguramente, del escultor Alonso Martínez, y no del propio Blas de Escobar (3). Error que algunos eruditos pacenses han arrastrado desde antiguo. El caso es que la pista de que la imagen de la Magdalena procedía de Sevilla ya es significativa. Los importantes talleres de imaginería de la ciudad de Badajoz (4 y 5), de donde llegaron gran parte de las obras de arte de la localidad, ya estaban completamente agotados, por eso también se encarga el retablo a Jerez y no a Badajoz. Otra pista importante es que la imagen era de mucho peso y se trajo en un carro. Sabemos que Cristóbal Ramos usaba muy frecuentemente el barro cocido (terracota), por lo que sería más pesada que una de madera policromada o de candelero. Está vestida con una especie de esterilla anudada a la cintura con un cordón. Su larga cabellera ondulada, con múltiples mechones, cubren su pecho, llegando hasta la cintura. El historiador Rafael Gallardo Montesinos cree que ese escultor Juan Ramos sería su padre, que fue quien contrató la obra con el párroco. En aquellos años su padre era el que figuraba primero en los documentos notariales, hasta que su hijo comenzó a ser reconocido en 1775. Tiene documentado que, tanto padre como hijo, trabajaban en una misma obra, lo que pudiera ser en el caso de la Magdalena de Almendral.

La santa representa un momento de meditación, con un crucifijo en su mano izquierda, pidiendo perdón a Cristo por sus pecados. El culto a esta santa se impulsó tras el Concilio de Trento. Es la representación misma del arrepentimiento, de la penitencia, como respuesta a las ideas del protestantismo. Debió sustituir a otra anterior que era de vestir, ya que se sabe que existía otra en un retablo del siglo XVI.

Los rasgos del rostro de la santa no dejan lugar a dudas de que se trata de una obra en barro cocido y policromado de Cristóbal Ramos, al menos el busto y brazos. La cara ovalada, los ojos grandes y abiertos, de color castaño y de vidrio, cejas finas, nariz recta, la boca entreabierta mostrando su dentadura superior y la barbilla con el hoyuelo. Son características comunes en casi todas las obras femeninas que realizó, como la bella Virgen de las Aguas de la Hermandad del Museo de la ciudad de Sevilla (1772), realizada doce años después que la Magdalena de Almendral. La santa necesita una restauración para subsanar algunos desperfectos que se aprecian, sobre todo en su hombro derecho, la mano izquierda, fragmentada en la muñeca y el ojo izquierdo que está partido. Parece que el rostro está salpicado de pintura de algún retoque en época desconocida.



Notas:

1. Archivo Histórico Provincial de Badajoz. Legajo 927. Escribano Roque Cipriano de Carvajal, 8/12/1758, fol. 204 y ss.

2. Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz. Parroquia de la Magdalena (Almendral). Libro número 7 de bautismos. Fol. 123 v.

3. https://www.lahornacina.com/articulosbadajoz10.htm

4. https://fragmentosdebadajoz.blogspot.com/2021/07/42.html

5. https://fragmentosdebadajoz.blogspot.com/2019/04/33.html

Bibliografía:

MONTESINOS MONTESINOS, Carmen. El escultor sevillano D. Cristóbal Ramos (1725-1799). Diputación de Sevilla, 1986. PÉREZ GUEDEJO, José Joaquín. Edificios religiosos de Almendral, historia y arte. Año 2002. Página 16. (dato de la partida descubierto por el autor). https://blancodeplomo.wordpress.com y Wikipedia.