sábado, 17 de enero de 2026

66. El pintor y escultor vallisoletano Francisco Rodríguez de Prada en Extremadura.

El pintor y escultor vallisoletano Francisco Rodríguez de Prada en Extremadura.

© Pedro Castellanos

17 de enero de 2026


No se conocía nada sobre la biografía de este artista, ni siquiera su procedencia vallisoletana; incluso se le atribuyó, erróneamente, un origen badajocense. Era más conocido como Francisco de Prada o Francisco Prado, nació el 22 de septiembre de 1694 en Ciguñuela (Valladolid), pequeña localidad que hoy tiene unos 358 habitantes, situada a doce kilómetros al oeste de la capital. Era hijo de Francisco Rodríguez de Prada, natural de Rubiana, localidad situada en la comarca de Valdehorras, en la provincia de Orense. Su madre, María Rodríguez, era natural de Valderas (León), que pertenece a la comarca de Tierra de Campos. Se bautizó en la primitiva parroquia de San Ginés de Ciguñuela el 10 de octubre de 1694:

Franco Rodríguez. En el lugar de Ciguñuela, obispado de Valladolid, a diez de octubre de mil seiscientos y noventa y quatro años, yo Alexandro Aparicio, cura de dicho lugar, bauticé e ympuse los santos óleos, según forma de la Santa Iglesia de Roma, a Franco, hijo legítimo de Franco Rodríguez, vezino deste dicho lugar y natural de Rubiana en el valle de Baldehorras, y de Ma Rodríguez, su mujer, natural de Balderas en Campos, que viven en la calle del Medio, en casas del mayorazgo de los Ondegardos; fueron padrinos Lorenzo Gaspar y su hermana Bárbara Gaspar, mozos solteros, a los cuales advertí el parentesco espiritual que habían contraído con dicho bautizado y con sus padres y la obligación que tenían de enseñar la doctrina christiana. Dijeron había nazido diez y nuebe días antes. Diósele por abogado a S. Franco de Borja, siendo testigos Franco Gaspar y Andrés de Olmedo y Pedro Álvarez, sacristán, todos vezinos deste dicho lugar. Y para que conste, lo firmé y firmó el padrino.

 

Es curioso que en la partida se cita que sus padres vivían en la todavía llamada calle del Medio de Ciguñuela, en la casa del mayorazgo de los Ondegardo. Puede que formasen parte del servicio de esta familia. Este mayorazgo fue fundado en Valladolid en favor de sus sobrinos por Rodrigo de Ondegardo Peñalosa, que testó en Valladolid el 22 de octubre de 1601. Entre sus parientes destacaba el licenciado Polo Ondegardo, prolífico documentador de la cultura inca y, probablemente, el hombre más rico de Sudamérica en el siglo XVI. Él y su hermano Diego de Zárate llegaron en 1544 al Perú y sus descendientes se multiplicaron por Bolivia, Chile y Argentina (1). El apellido toponímico De Prada o Rodríguez de Prada, según algunos genealogistas, procede de Galicia (2). Al parecer, el origen primitivo del apellido está en el traslado desde la actual zona de Álava o La Rioja de algunos miembros de la familia Vázquez de Quirós, que debieron terminar tomando el apellido de aquella zona de Galicia. Es posible, porque Rubiana, donde nació el padre del artista, dista unos 30 kilómetros de la parroquia de Prada, que pertenece al municipio de La Vega (Orense). Quizá para no perder el origen de su familia lo añadieron en los documentos de Badajoz, porque no lo citan en las partidas de Ciguñuela. Sus padres se habían casado en la parroquia de San Ginés de Ciguñuela el 2 de junio de 1682:

 

Franco Rodríguez y María Rodríguez. En el lugar de Ciguñuela, jurisdicción de Valladolid, en dos de junio del año de mil seiscientos y ochenta y dos, certifico yo, Santiago Gaspar, cura preste deste dicho lugar, que habiendo corrido las tres moniciones que el Santo Concilio [de Trento] manda en tres días festivos entre Franco Rodríguez, viudo de María Domínguez, y María Rodríguez, hija legítima de Mateo Rodríguez y María Gómez, vecinos de Balderas, la cual vino muy pequeña a este lugar, y no habiendo resultado impedimento alguno, contrayeron matrimonio por palabras de presente en presencia de mí, el dicho cura ante los testigos que se hallaron presentes y este día recibieron las bendiciones de la iglesia y fueron sus padrinos Domingo Núñez ¿e Inés Burro? vecinos deste lugar, siendo testigos Martín Fraile y Juan Gallego y Benito Noguerol y otros muchos vecinos y lo firmó un testigo por el padrino y en fe de ello lo firmé.

 

Su padre, Francisco Rodríguez, era hijo de Domingo Rodríguez y de Ana Rodríguez. Había contraído primeras nupcias en la misma parroquia el 10 de octubre de 1680 con María Domínguez, natural de Ciguñuela, hija de Tomé Domínguez y de Marta López.

 

Desconozco la fecha exacta y el motivo por el que el artista se traslada a Extremadura, supongo que por haber menos competencia que en la afamada escuela vallisoletana. De momento no conocemos quién fue su maestro, aunque seguramente fue algún artista de Valladolid. El hecho de que aparezca como pintor y escultor nos indicaría que él mismo se encargaría de tallar y policromar sus propias obras, poco habitual en la época. Ya estaba instalado en la ciudad de Badajoz a principios de 1721, con tan solo 26 años de edad. Pudo formarse, o continuarla, en el afamado taller del escultor badajocense Francisco Ruiz Amador (3). Este periodo badajocense se puede establecer entre 1721 y 1743, después en Plasencia y más tarde en Zafra, entre 1747 y 1750. A partir de ahí se le pierde la pista.

 

El origen vallisoletano de Francisco de Prada aparece cuando se casó con 26 años de edad el 20 de abril de 1721 en la Catedral de Badajoz. Su esposa fue la badajocense Josefa María (o María Josefa) Leal, hija del difunto platero Juan de Dios Leal y de Lucía Moreno, también llamada Lucía Rodríguez, con el apellido materno:

Francisco Rodríguez y María Josepha Leal. Calle de Santa Anna. Casados y velados.

En la ciudad de Badajoz, en 20 días del mes de abril de 1721 años, yo, D. Juan Thomás de Melilla, cura teniente del Sagrario de la Santa Iglesia Catedral de esta dicha ciudad, asistí y fui presente al matrimonio que por palabras de presente contrajeron Francisco Rodríguez de Prada, natural del lugar de Siguiñuela, obispado de Valladolid y residente en esta ciudad, hijo de Francisco Rodríguez de Prada y de María Rodríguez, su mujer, con María Josepha Leal, natural de esta ciudad, hija de Juan de Dios Leal, difunto, y de Lucía Moreno, su mujer, habiendo precedido las tres amonestaciones que dispone el Santo Concilio de Trento y de ellas no haber resultado canónico impedimento alguno que me constase, mas ser forastero dicho contrayente, por lo que precedió licencia del señor provisor y día 24 de dicho mes y año recibieron las bendiciones nupciales. Siendo testigos D. Juan Antonio Arande y Francisco Vázquez Guerrero y lo firmé.

 

El 30 de mayo del año 1700 se habían casado en la Catedral de Badajoz sus futuros suegros, el mencionado platero Juan de Dios Leal, hijo del difunto Antonio Joaquín y de Beatriz Méndez, con Lucía Morena, hija del difunto Diego Moreno y de Juana Rodríguez. Tuvieron varios hijos, pues el 6 de octubre de 1702 se bautiza Francisco Javier, que aparece como hijo de Juan de Dios Leal y Lucía Morena (sic), se celebró en la parroquia del Sagrario de la catedral, habiendo nacido el uno de octubre pasado. Fue su padrino el capitán de infantería Lorenzo de Morales. El 21 de octubre de 1703 se bautizaba Miguel Francisco, que aparece como hijo de Juan de Dios Leal y de Lucía Rodríguez, que había nacido el 28 de septiembre pasado. Fue su padrino el capitán de caballos Francisco Vázquez Contador.

 

Entorno artístico y laboral de la familia.

Aparte de su posible formación en el taller de Francisco Ruiz Amador (1676-1748), podemos destacar que su difunto suegro, el mencionado platero Juan de Dios Leal, aparece como testigo del bautismo de Micaela, hija del escultor e ingeniero (4) pacense Miguel Sánchez Taramas (1668-1734) el 15 de mayo de 1707, por lo que debieron tener cierta amistad. Miguel fue maestro y cuñado de Francisco Ruiz Amador. Es el mismo año en que Sánchez Taramas realiza la imagen del Señor de la Humildad (Oración en el Huerto) de Badajoz, recientemente restaurada y descubierta su autoría, aunque ya atribuida a él en 2007 (5). Igualmente, Sánchez Taramas aparece como testigo del bautismo de Beatriz María, hija de Juan de Dios Leal y Lucía Rodríguez el 18 de junio de 1710, que había nacido el 5 de junio pasado. Fue su padrino Fernando de la Vega y Noroña, sargento mayor de caballería. También aparece como testigo el tío de la bautizada Francisco Rodríguez Leal. El domicilio del platero estaba en la calle Santa Lucía, el mismo que el escultor e ingeniero, cuya segunda esposa vivió en la calle Santa Ana, frente al convento, que es una continuación de la calle Santa Lucía. En esta calle Santa Ana tenía su domicilio la esposa de Francisco de Prada, que entonces tenía solo un tramo de viviendas, porque el convento de Santa Ana ocupaba toda la manzana de enfrente.

Francisco Rodríguez de Prada aparece en Badajoz como pintor el 23 de diciembre de 1731. En este año se vendía una casa en la «calle de Santaña, frente de la puerta de la iglesia del dicho convento». Es la actual calle Santa Ana o Santa Anna, como también aparece en aquella época, cuya abreviatura era Santaña:

 

…[com]parecieron Lusía Moreno, viuda de Juan de Dios, maestro que fue de platero= Franco Rodríguez de Prada, su yerno, pintor, y Josepha María Leal, su mujer, e hija de la dicha Lusía Moreno (…) y dijeron que a dichos otorgantes les pertenece en propiedad y posesión una casa en esta ciudad, en la calle de Santaña, frente de la puerta de la iglesia de dicho convento…

 

La casa lindaba por la parte de arriba con otra del convento de Santa Ana y por la de abajo con las casas del procurador Melchor de Molina. Se cita en la escritura que Juan de Dios Leal y su mujer compraron la casa en 1704 al presbítero Manuel Barquero, cuatro años después de casarse. Manuel Barquero la compró a Manuel Fernández, María de la Trinidad (monja en el convento de Ntra. Sra. de la Luz de Zafra) y a Isabel de San Bernardo (monja en el convento de Santa Ana de Badajoz) en el año 1670. Ambas escrituras ya no se conservan. La casa tenía una carga de 222 reales y medio: 77 reales, perpetuos, al patronato del doctor Caballero del Salto (6), que entonces estaba en poder de Margarita de Unzueta, monja en el convento de Santa Lucía de Badajoz; 112 reales y medio, redimibles, al convento de Santa Ana. Los 33 reales restantes a Teresa de Soria, monja en el convento de los Remedios de Badajoz, como poseedora del patronato que fundó su tía Juana Rodríguez.

 

Posible lugar donde estuvo la casa de su esposa en 1731. Calle Santa Ana

 

Resulta interesante que los compradores de la casa en 1731 fueron el notario del Tribunal Eclesiástico de Badajoz Nicolás Morgado y Montoya y su esposa, Francisca Pinazo Maeso. La compraron por 1.300 reales de vellón. Hasta ahora era desconocido el dato de que Nicolás era hijo del maestro carpintero y tallista Pablo Rodríguez Morgado, vulgo Pablo o Pablos Morgado. Pablo era mayordomo de la Cofradía de la Vera Cruz de Badajoz en 1706 y 1707, cuando esta tenía su sede en la iglesia del convento de Ntra. Sra. de la Encarnación o de Madre de Dios de Valverde, hoy parroquia de San Andrés. Fue colaborador en la obra del desaparecido retablo de la ermita de Santo Domingo o de Ntra. Sra. del Rosario de los Morenos del Castillo de Badajoz, junto al entallador portugués Francisco Machado (7). La imagen de la Virgen del Rosario (siglo XVII) se conserva en la actualidad en la parroquia de San Andrés (8).

 

Firma de Francisco Rodríguez de Prada en 1731

 

Habría que destacar que Miguel Sánchez Taramas tuvo un hijo platero (maestro de orive) nacido en Badajoz en 1695, llamado Francisco Sánchez Taramas o Francisco Sánchez-Bueno Taramas que, posteriormente, se traslada a la ciudad de Córdoba. Entre 1738 y 1758 estuvo en el cargo de la contrastía de los prestigiosos plateros cordobeses, aunque sé que en 1740 residía temporalmente en la ciudad de Cádiz. El 12 de febrero de 1738 la Hermandad de San Eloy de los plateros de Córdoba citaba que Francisco era «ensayador de los reinos y reales casas de moneda y actual fiel marcador y contraste en dicho arte». Quizá se formó en el taller de orfebrería de Juan de Dios Leal en Badajoz. Como vemos, el platero Juan de Dios Leal debió de tener bastante relación con militares, no solo con Miguel Sánchez Taramas, puede que incluso llegase a formar parte del Ejército y de las famosas milicias urbanas de la ciudad. Como platero, seguramente realizó alguna pieza de orfebrería para las obras del escultor Sánchez Taramas. Como sabemos, era habitual el uso de coronas, diademas y medias lunas en las imágenes marianas, de potencias y coronas de espinas en las de Cristos, así como de nimbos en las de santos. Badajoz era una ciudad de grandes plateros.

 

Volviendo a la biografía del escultor vallisoletano, he averiguado que del matrimonio entre Francisco de Prada y Josefa María Leal le nacieron en Badajoz tres hijas entre 1722 y 1743:

  • Paula Francisca. Nació el 25 de enero de 1722, se bautizó el 8 de febrero del mismo año en la parroquia del Sagrario de la catedral. Se confirmó en la misma parroquia el 18 de mayo de 1728.
  • Teresa Josefa. Nació el 17 de febrero de 1731, bautizándose el 5 de marzo en la parroquia del Sagrario de la catedral.
  • Tomasa Vicenta. Nació el 7 de marzo de 1743, bautizándose el 23 del mismo mes en la parroquia del Sagrario de la catedral. Su padre aparece como Francisco Rodríguez de Prado (sic).

En el Catastro de Ensenada (1752) aparece como Francisco Prado (sic), pintor y tallista. Se le suponía de media unos 100 ducados de sueldo al año. No se le conocen trabajos de retablos, por lo que su oficio era realmente escultor y pintor. En los libros de riquezas de vecinos seglares de Badajoz (1761) figura como Francisco de Prada, tenía 50 años de edad, un hijo menor y siete hijas. Como bienes rústicos tenía dos tierras en el ya desaparecido arrabal de Telena, una de cuatro fanegas de superficie, dos fanegas de segunda calidad y las otras dos de tercera calidad. Lindaban con las del pintor Clemente Mures, hijo del pintor sevillano afincado en Badajoz Alonso de Mures. La segunda tierra era de tres fanegas de segunda calidad. Era una zona muy fértil por su cercanía al río Guadiana, fronterizo con Portugal, pero el arrabal desapareció al quedar casi completamente arrasado por las guerras con este reino desde 1640. También pagaba dos censos perpetuos, uno de 30 reales anuales a la imagen de Ntra. Sra. del Rosario de Telena, por las tierras del arrabal, y el otro de 12 reales al cabildo catedralicio de Badajoz, puede que por la casa donde vivió y tendría su taller.

De Prada era un artista de gran movilidad geográfica, pues lo documentamos trabajando en la ciudad de Plasencia, en la entonces provincia de Extremadura, hoy pertenece a la provincia de Cáceres. En marzo de 1743, con motivo de la reforma llevada a cabo en el taller de escultura del Palacio Real de Madrid, se solicitó a los corregidores de las provincias españolas que informasen sobre aquellos escultores de habilidad de que tuviesen noticia en cada lugar de nuestro país. El motivo era para saber si estaban disponibles para intervenir en la decoración del mencionado palacio. El marqués de Monreal y vizconde de Miralcázar, Gabriel Bernardo de Quirós Velasco, gobernador y capitán general del Ejército de Extremadura, se encargó de distribuir la orden por todas las ciudades y cabezas de los partidos a su cargo. Él era entonces patrono del convento de Ntra. Sra. de la Encarnación o Madre de Dios de Valverde de Badajoz, donde figura su escudo de armas en la portada central, hoy cegada. Hoy su capilla es la actual parroquia del apóstol San Andrés de la plaza de Cervantes. El marqués de Monreal informaba días después desde Plasencia, citando «que solo hay en esta ciudad un escultor de buena habilidad en este ejercicio y en el de la pintura, llamado don Francisco de Prada, a quien habiendo hecho venir a mi posada y enterarle de las circunstancias, me dice que siempre que por el referido intendente se le haga constar el modo con que debe ir, lo ejecutará con puntualidad»Ignoro qué trabajos estaba realizando en Plasencia, pero debió ser un artista de cierta calidad cuando se le tenía en cuenta y si, finalmente, pasó a las obras del Palacio Real de Madrid. El traslado desde Badajoz a Plasencia sería a partir del bautismo de su hija Tomasa Vicenta, el 23 de marzo de 1743. Es curioso que no se le conocen, hasta el momento, esculturas en la ciudad de Badajoz. Quizá por ser miembro del taller de los Ruiz, pues siempre firmaba los contratos el maestro, que no le permitiría rubricar trabajos en la propia ciudad antes de independizarse.

 

Obras documentadas:

1724-1725. Torre de Miguel Sesmero (Badajoz). Parroquia de Ntra. Sra. de la Candelaria. La Cofradía de San Antonio de Padua ya existía en el año 1695. La imagen debía de ser antigua, porque entre 1717-20 se pagaron 160 reales al maestro pintor Manuel Antonio, vecino de Badajoz, por renovar la imagen del santo y encarnar la del Niño Jesús. En las cuentas de 1724-25, aparece lo siguiente: «Pintor. 277 reales que pagó a Francisco Rodríguez, maestro de pintor y vecino de la ciudad de Badajoz, por el trabajo de haber pintado el retablo y capilla de San Antonio y demás gastos de su mantenimiento». El hecho de que aparezca como maestro pintor le permitiría tener taller propio y formar a discípulos, pero, de momento, no se le conoce ninguno.

 

1723-26. Villar del Rey (Badajoz). Parroquia de Ntra. Sra. del Rosario. Como escultor, la primera obra documentada hasta ahora fue un Cristo de la Expiración para la sacristía. Creo que se trata de un pequeño crucificado, muy repintado, que se conserva actualmente delante del altar mayor. En las cuentas de fábrica de 1723-1726 aparece lo siguiente: «Escultor. Es data 246 reales que pagó a Francisco de Prada, escultor, por la hechura de la imagen del Santo Cristo de la Expiración que hizo para poner en la sacristía, constó de recibo que rubriqué». 75 reales más se le pagaron por la pintura del nicho para la sacristía. 


1724-27. Badajoz. Convento de Santa Ana. Es la única obra documentada, de momento, para la ciudad de Badajoz. En las cuentas de 1724-27 aparece lo siguiente: «243 reales y 8 maravedíes a Francisco de Prada, por la pintura y dorado del arco que se añadió al monumento». Se refiere al monumento que se colocaba en Semana Santa.

1743. Plasencia (Cáceres). Obra u obras desconocidas. Puede que estuviese trabajando para la importante Catedral Nueva, alguna parroquia o convento. No he podido averiguar qué obras realizó.

1747-48. Torre de Miguel Sesmero (Badajoz). Parroquia de Ntra. Sra. de la Candelaria. Aparece entonces como vecino de Zafra (Badajoz), desde donde se le encarga una imagen de san Antonio de Padua para el altar de esta cofradía, aunque existía otra imagen anterior que estaría muy deteriorada, como ya hemos visto. En las cuentas de 1747-48 figura: «Efigie de san Antonio nueva. 757 reales de vellón, los 700 que importó y en que se ajustó con Francisco de Prada, escultor, vecino de Zafra, la efigie de san Antonio que se colocó en el altar de esta cofradía. Y los 57 que tuvo de costa para la conducción y agasajo a dicho maestro».


Afortunadamente se conserva todavía, colocada en un bello retablo rococó, obra del tallista vecino de Jerez de los Caballeros (Badajoz) Agustín Núñez Barrero, aunque natural de Llerena (Badajoz). La talla del santo posee ojos de cristal y parece algo arcaica para la época, pero con ojos rasgados, a estilo de Francisco Ruiz Amador. El hábito conserva ricos estofados, pero se sabe que fue repolicromado y aligerado. En las cuentas de 1766-67 figura los siguiente: «Renovación del santo. 300 reales que se gastaron en renovar y aligerar el santo». No figura el autor. Tampoco es original la talla del Niño Jesús que lleva en sus brazos. En las cuentas de 1767-68 figura: «Niño nuevo. 228 reales y 12 maravedíes que tuvo el coste de la hechura del Niño nuevo que se hizo para el santo. Consta de recibo del maestro». No cita al autor, quizá un artista que trabajó por la zona, el escultor portugués Antonio José Provenza. Posteriormente fue repolicromado, pues en las cuentas de 1774-75 figura: «Renovar el santo. 400 reales que se dieron al dorador por dorar y renovar la imagen de san Antonio». Más tarde se le hizo el ramo que lleva en su mano derecha: «Ramo de plata. 220 reales que costó el ramo de azucenas que se hizo para el santo».

Por último, se le hizo el retablo rococó que posee hoy en la parroquia al lado del evangelio. En las cuentas de 1783-84 figura: «Carta de pago del coste total del retablo nuevo del señor san Antonio: digo yo, Agustín Núñez Barrero, maestro tallista, vecino de la ciudad de Jerez de los Caballeros, que recibí de Juan Fernández Conde, mayordomo actual de la Cofradía del Señor san Antonio de Padua de esta villa de la Torre y por mano de Rodrigo de los Santos, mayordomo que fue de dicha cofradía en los años 81 y 82, es a saber: 2.900 reales de vellón, los mismos que ha tenido el costo de un retablo de talla que he hecho para dicha imagen, en cuya cantidad se incluye el costo de manufactura y materiales. Cuya cantidad, más 70 reales, estaban en depósito de Rodrigo de los Santos, como se advierte en el final de las cuentas anteriores; y para que conste, doy este que firmo en la villa de la Torre, a 7 días del mes de junio de 1785. Agustín Núñez Barrero». En las cuentas de 1784-85 figura: «Conducción del retablo: 83 reales que se trajo de Jerez de los Caballeros a la parroquia a primeros de junio de 1785. Asiento del retablo. 25 reales gustados en deshacer el altar viejo y compostura del nuevo para el asiento y el lienzo. Nota. Se advertí que el retablo costó 2.970 reales para su manufactura y materiales por Agustín Barrero, maestro tallista, vecino de la ciudad de Jerez de los Caballeros. Rodrigo de los Santos, mayordomo, donó los 201 reales y 13 maravedíes».

1749-50. Zafra (Badajoz). Ermita de Ntra. Sra. de Belén. Se sabe que renovó el rostro y las manos de la Virgen de Belén, le colocó ojos de cristal de color castaño y la desbastó por su elevado peso (9) como, desgraciadamente, se ha hecho con muchas tallas góticas y de otras épocas. Parece ser que es de candelero con brazos articulados. La junta de gobierno de la Hermandad de Ntra. Sra. de Belén y San Cristóbal decide el 23 de agosto de 1749 renovar el rostro de la imagen de la Virgen de Belén, colocarle ojos de cristal, además de restaurar la de san Cristóbal (siglo XVI), que todavía se conserva en la ermita en el retablo mayor. Se cita que la imagen que estaba en peor estado de conservación era la del Niño Jesús, por lo que deciden hacer una «hechura del Niño Dios para ponerlo en el lugar del que tiene la Virgen, que se halla bastante viejo». Si no se disponía de fondos propios, lo costearían los propios mayordomos. En 1750 se citan los gastos de estas renovaciones, que importaron un total de 1.200 reales de vellón. 75 reales se le pagaron a Francisco de Prada por renovar la cara y las manos de la Virgen, colocarle los ojos de cristal y «desbastarla por su mucho peso». 215 reales más costaron colocarle unas nuevas pestañas a la Virgen y «barnizar» las esculturas del Niño Jesús y la de san Cristóbal, estofar el vestido de este y aligerarlo de peso. Parece que, finalmente, no se llegó a hacer una nueva imagen del Niño Jesús, pero sí debió de colocarle ojos de cristal como hoy posee. Imagino que de la imagen original de la Virgen de Belén queda desde la cabeza a la cintura, las manos y el Niño Jesús.

Para colocarle los ojos de cristal a la Virgen de Belén tendría que abrirle la mascarilla, o hacérsela si no la tenía, aunque puede que se los colocara por fuera y rellenase los párpados con pasta de madera. Es una imagen de mucha devoción en Zafra, quizá debía solicitarse al arzobispado su nombramiento de copatrona, pues la patrona actual es santa Brígida. Se desconoce el autor y época en que fue realizada la imagen de la Virgen de Belén, seguramente a partir del siglo XV, que es la época en que fue construida su ermita. Su cofradía data del siglo XVI. Dudo que la policromía que conserva actualmente sea la que realizó Francisco de Prada. Debe estar debajo de ella, pues se sabe que fue restaurada en 1984 y 1988, de forma poco acertada. A veces se suele vestir a modo de Divina Pastora para su romería, que se celebra el domingo de Cuasimodo, es decir, el primer domingo después de Resurrección.

 

Ntra. Sra. de Belén

 

Obras atribuibles:

1745-1751. Zafra (Badajoz). Parroquia de Ntra. Sra. de la Candelaria. Figuras del retablo de Ntra. Sra. de Valvanera. Es posible por las fechas y porque entonces aparece como vecino de Zafra entre 1745-50. Los llamados «cameranos» eran vecinos mercaderes de varias localidades de la zona de Cameros en La Rioja, que acabaron asentándose en Zafra debido a su centenaria y afamada feria de ganado. La Virgen de Valvanera es patrona de La Rioja y los Cameros. El suntuoso retablo de madera dorada de estípites se encuentra en la capilla del Bautismo, aunque parcialmente oculto por figuras modernas de cofradías. Fue obra del tallista de Jerez de los Caballeros Juan Ramos de Castro que se obligaba a fabricar en Zafra. El contrato se firmó el 7 de marzo de 1744 para ser realizado en la capilla del Sagrario, ahora del Bautismo, bajo la torre. Tuvo un coste de 300 ducados y en él trabajaría como oficial tallista Juan del Pozo, vecino de Jerez de los Caballeros. Se empezaría a trabajar en el retablo pasada la Pascual de Resurrección y estaría terminado a principios de noviembre de ese mismo año. Fue sufragado por los cameranos de Zafra. Ya estaba completamente dorado en 1750. En él destacan las figuras de la propia Virgen de Valvanera con el niño Jesús en el nicho central, san José con el Niño Jesús (repetido), san Joaquín, santa Ana, el jesuita san Francisco Javier y el Dios Padre del remate. Serían elegidos por la devoción de los donantes. Quizá también realizase los dos ángeles lampadarios que hay a cada lado del retablo. La imagen de la Virgen de Valvanera no guarda mucho parecido con la original, románica, realizada entre los siglos XI y XII. Solo coinciden en ser una imagen sedente con el Niño Jesús en brazos que bendice y enseña un libro, además de que la Virgen lleva en las manos un fruto, símbolo de su maternidad y su papel de nueva Eva. Aparece dentro del hueco de un árbol de roble, como en la leyenda de su aparición. Imagino que, a su autor, ¿Francisco de Prada?, se le dio cierta libertad para realizarla, quizá basada en algún grabado. Me recuerda algo al estilo de su coetáneo, el sevillano Benito de Hita y Castillo (1714-1784). Cabe la posibilidad de que la imagen de la Virgen de Valvanera ya existiera al momento de hacerse el retablo, fuese de otro autor y lo que hizo De Prada fuese el resto de figuras secundarias. Juan Ramos de Castro, junto a su mujer, María Pérez, aparecen como vecinos de la localidad de La Parra, situada a unos 25 kilómetros de Zafra. Allí debía estar realizando entre 1746 y 1748 alguno de los retablos barrocos que vemos todavía en la parroquia de la Asunción.

 


Ntra. Sra. de Valvanera. Parroquia de la Candelaria

 

San José con el Niño Jesús


San Francisco Javier

 

San Joaquín

 

Santa Ana

 

En la ciudad de Badajoz ya había una imagen con cofradía propia de Ntra. Sra. de Balbanera. Fue aprobada el 29 de abril de 1733 en la primitiva parroquia de la Concepción, luego convento de Trinitarias. También se la llamada de Ntra. Sra. de la Aurora, porque sacaba el rosario antes del amanecer los días festivos, ya que lo habitual era hacerlo todas las noches del año. La cofradía existía al menos hasta 1817, siendo Nicolás Moratinos «hermano mayor de la Hermandad de María Santísima de Balvanera, con el título del Santísimo Rosario de la Aurora, recibí del señor don Gregorio Gamero, presbítero, la cantidad de 50 reales vellón de réditos sobre olivar y tierra al sitio de Lebratos, su plazo cumplido en 19 de noviembre de este presente año de la fecha. Y para que conste, doy este que firmo. Badajoz, a 16 de diciembre de 1817».   Probablemente, fue fundada por cameranos que se asentaron en la ciudad hasta el siglo XIX. También la ciudad de Sevilla posee una cofradía con la imagen de Valvanera en la parroquia de San Benito Abad, además de otras localidades de España e Hispanoamérica.

Zafra (Badajoz). Ermita de San José. De Prada pudo haber realizado las figuras del retablo barroco del lado de la epístola, que contiene un gran lienzo de la Inmaculada y creo que san Blas en el ático, quizá obra de los Mures de Badajoz. El retablo parece obra también de Ramos de Castro, o de artistas de su época. Contiene las figuras de san Francisco de Paula, a la derecha, y creo que la de santa Marta con la Tarasca a sus pies, en el lado izquierdo. Muestran ciertas influencias de los talleres de Badajoz con ese tipo de ojos de cascarón. Teniendo en cuenta que Francisco de Prada residió en Badajoz bastante tiempo, es más que probable que se impregnara del estilo imperante de su época, el del taller de los Ruiz. Esto parece bastante patente en el san Ramón Nonato del retablo mayor de esta ermita de San José, dedicado a Ntra. Sra. de la Esperanza, santo inequívocamente salido de alguno de los miembros de este taller pacense, puede que incluso de Francisco de Prada. El magnífico retablo mayor también parece obra de Juan Ramos de Castro. Francisco Ruiz Amador falleció en 1748, cuando De Prada ya estaba trabajando para Zafra.


San Francisco de Paula

 

Santa Marta con la Tarasca a sus pies

 

Alconchel (Badajoz). Parroquia de Ntra. Sra. de los Remedios. Ya advertí hace años que en este templo había obras que recordaban bastante al taller del escultor pacense Francisco Ruiz Amador (10). En este caso creo que el Nazareno puede ser obra de Francisco de Prada. Los repintes dificultan su atribución, pero posee detalles comunes a las obras de Zafra. En este caso el gran tamaño del iris de los ojos, también de cascarón de color castaño. Son muy similares a los del san Francisco de Paula de la ermita de San José de Zafra. Igualmente, la forma recta de su dentadura superior. Este detalle de los ojos también lo podemos ver en la talla sedente del apóstol san Pedro, vestido de padre de la Iglesia, del mismo templo de Alconchel, que también puede ser obra de Francisco de Prada.

 

Jesús Nazareno


San Pedro

 

Como conclusión, podemos decir que, aunque no conocemos documentalmente una obra suya conservada intacta, fue un escultor modesto, no exento de calidad, pero que supo adaptarse a las modas de su época. Esperemos que con el tiempo aparezcan más obras de su autoría, así como la fecha y lugar de su fallecimiento. Probablemente falleció en Extremadura, aunque no creo que fuese en Badajoz capital. Desconozco también si algún hijo continuó su profesión, aunque lo dudo.

 

Notas:

(1) MARTELLI QUESADA, Francisco. El Jurista de los Incas: Vida, origen y descendencia del Licenciado Polo Ondegardo y de su hermano Diego de Zárate. 2024.

(2) https://www.misapellidos.com/significado-de-Prada-107986.html

(3) https://www.lahornacina.com/semblanzasamador.htm

(4) https://fragmentosdebadajoz.blogspot.com/2020/05/miguel-sanchez-taramas-escultor-e.html

(5) https://www.lahornacina.com/dossierextremadura2.htm

(6) La lápida de la tumba donde fue enterrado se encuentra frente a la actual capilla del Tránsito de la parroquia de Santa María la Real (San Agustín). El texto dice lo siguiente: DEL DO[C]TOR CAVA / LLERO DEL SALTO Y SV MUJER DONA / FRANCISCA / DE CHAVES Y S / VCESORES / ANO 1586. 

(7) https://www.lahornacina.com/articulosbadajoz7.htm

(8) https://fragmentosdebadajoz.blogspot.com/2018/10/23.html

(9) CROCHE DE ACUÑA, Francisco. Belén de Zafra. Tradición y devoción. Hermandad de Ntra. Sra. de Belén. Zafra, 1994. Pág. 34.

(10) https://fragmentosdebadajoz.blogspot.com/2021/

 

Fuentes: Archivo General Diocesano de Valladolid, Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz, Archivo Histórico Provincial de Badajoz, Archivo de la Diputación de Badajoz, Archivo Histórico Municipal de Badajoz, Archivo del Palacio Real de Madrid.

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